Un mundo donde investigar jugando y reflexionando

Emoción, experimentación y descubrimiento

Las cajas sensoriales son una herramienta de aprendizaje muy útil para estimular los sentidos del niño y su interés por el mundo que lo rodea. La experimentación en la naturaleza y en el jardín nos ayudará, pero por ahora nos centramos en las experiencias de aula.

 El uso sistemático de bandejas sensoriales contribuye a mejorar la motricidad fina, así como algunas habilidades motoras gruesas como los movimientos de vaciado, llenado y traslado de objetos. 

Potencia la concentración infantil e incluso ayuda a relajar las tensiones cuando el niño se muestra irritable.

Jugar con ellas permite que el niño descubra las características de diferentes objetos, así como los nexos que los relacionan, una habilidad básica para el desarrollo tanto del pensamiento concreto como abstracto.

Hemos seguido trabajando los elementos del otoño a través de la experimentación con las cajas sensoriales y diferentes elementos, judías negras, arroz pintado, lentejas,... y las hemos vinculado a la temática de Halloween jugando con la imaginación y elementos comestibles: "gusanos terroríficos" elaborados con espaguetis y tinte alimenticio



 Lo lúdico, lo divertido genera aun más interés y atractivo en la infancia. 

Durante los primeros años de vida, los niños y niñas aprenden y desarrollan su inteligencia a través del movimiento, y de experiencias sensoriales concretas y físicas. Es necesario ofrecerles un ambiente rico en estímulos, adaptado a su etapa del desarrollo, que les permita moverse por el espacio con libertad, y en el que tenga acceso a diferentes experiencias sensoriales.

Hemos trabajado varios cuentos algunos de ellos cuentos para leer a oscuras. Tenemos un nuevo espacio un cubo sensorial donde trabajar crear e imaginar.

El miedo, ¿Qué ocurre en la oscuridad? de Angélica Sátiro nos ayudó a dialogar sobre nuestros miedos. 

En esta etapa, es cuando más sienten los miedos, las angustias, los fantasmas y los terrores. Esto es normal y hasta se podría decir que “esperable”, ya que se trata de señales de alarma, internas, que nos ayudan a prestar más atención de nosotros mismos, cuidarnos y preocuparnos. Dialogar, pensar, analizar y enfrentarnos a ellos puede ayudarnos a crecer de forma sana.

 No podemos luchar de modo frontal contra las pasiones tristes, sino más bien sustituirlas por afectos alegres 
Baruch Spinoza
 Al miedo sólo se lo combate con el conocimiento, la curiosidad, la empatía y la solidaridad. Empoderar a la infancia para enfrentarse a sus miedos es una de las propuestas que hemos estado trabajando. 

¿A  qué le tienes miedo? ¿puedo ayudarte a superarlo? ¿Cómo? ¿Qué sientes cuando tienes miedo? ¿Dónde lo sientes? ¿Cómo lo sientes? ¿a qué se parece tu miedo?....

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